Derechos Animales

Cuando hablamos de Derechos Animales, la gente suele pensar que se trata de un mero acuerdo o convención social, pero se trata de justicia elemental, de derechos morales

La Filosofía de los Derechos Animales establece derechos morales fundamentales, para todos los animales (humanos y nohumanos) con capacidad de sentir. Estos derechos deben ser respetados por los agentes morales, es decir, por humanos con capacidades plenas, que puedan razonar moralmente y por tanto ser responsables de sus actos.

Se distinguen cuatro intereses básicos en todos los animales con capacidad de sentir:

1) El interés por la vida – en continuar existiendo-.

2) El interés por la libertad – no estar sometidos a la voluntad de otros-.

3) El interés por la integridad física – daños físicos o psíquicos-.

4) El interés por disfrutar – placeres y deseos-.

Estos intereses son protegidos por derechos morales (derecho a la vida, derecho a la integridad física, etc.), son una clase de derechos que existen independiente de la cultura, especie, situación económica, sexo, ubicación geográfica o cualquier otra característica distinta a la capacidad de sentir.

Un derecho es una barrera o protección a un determinado interés, en el ámbito moral los derechos son inherentes a la condición de persona, a diferencia de los derechos legales. En este breve texto resumido y traducido del filósofo Tom Regan, nos explica esta importante diferencia:

“Los derechos legales son libertades o protecciones que tienen los individuos debido a que las leyes se los otorgan. Por ejemplo, los ciudadanos norteamericanos que tienen dieciocho años, o más, tienen el derecho al voto. Es evidente que los derechos legales no aparecen por sí mismos sino que son creados por la ley; mediante dos maneras distintas: debido a los caprichos de un déspota, o debido la voluntad de una asamblea democráticamente elegida. Por tanto, una de las características definitorias de los derechos legales es que son hechos por los seres humanos; y del mismo modo, los humanos pueden también deshacerlos.

Esto nos conduce a otra característica definitoria: los derechos legales varían según el país, y también varían con el tiempo dentro del propio país. Por ejemplo, el derecho que tienen los ciudadanos norteamericanos a la libertad de religión y el derecho a ser juzgados por un jurado no son derechos universales a todas las naciones. Y el derecho al voto que tienen negros y mujeres actualmente en los Estados Unidos es el mismo derecho que les fue sistemáticamente denegado durante gran parte de la historia del país”

“Dos de las características definidas de los derechos morales (las otras serán expuestas más adelante) contradicen lo que hemos dicho acerca de los derechos legales. Primero, los seres humanos no creamos los derechos morales, ni tampoco podemos deshacerlos. Segundo, los derechos morales no están limitados a los ciudadanos de una nación particular, o de un momento particular. Los derechos morales (por ejemplo: nuestro derecho a la vida, a la libertad, a la integridad física) son universales e intemporales.

La creencia en los derechos morales ha estado muy presente en las democracias parlamentarias. Los autores de la Declaración de Independencia de Estados Unidos ciertamente creían en ellos. Ellos defendían que la única razón para tener un gobierno en primer lugar es el de proteger los derechos de los ciudadanos. Derechos que al ser independientes, y previos, a los derechos legales, tienen el estatus de derechos morales”.

El deber obligación moral, no hacen referencia a sanciones o cualquier coacción física o legal, sino a la necesidad racional de cumplir ciertos principios o leyes morales universales. Algo similar sucede en física o en matemática; si queremos resolver ciertas ecuaciones o encontrar las respuestas a determinados problemas, es una necesidad racional respetar las leyes o principios fundamentales para resolverlos.

Fundamentación lógica de los Derechos Animales 

El Fundamento de los Derechos Animales y la ética es el Principio de Identidad (A=A) de la lógica básica, se aplica el contenido de la lógica y no solamente su sentido formal. Todos los animales con capacidad de sentir tienen identidad (A=A), es decir, tienen consciencia de sí mismos. Las cosas u objetos solamente existen (A) a diferencia de los seres sintientes que además de existir tienen identidad propia (A=A).

Tratar a los demás animales como cosas o meros recursos es violar el principio lógico de identidad, porque ellos no son cosas u objetos, son personas. Podemos respetar la lógica y actuar de acuerdo a ella o podemos ignorarla y causar daño a los demás. Solamente respetando la lógica evitaremos caer en la arbitrariedad y en el relativismo.

El profesor y abogado estadounidense Gary Francione, en su libro Introducción a los Derechos Animales, postula la teoría abolicionista de los Derechos Animales (basado sólo en la capacidad de sentir).

El enfoque abolicionista propuesto por Gary Francione, tiene seis principios primordiales:

El enfoque abolicionista propuesto por Gary Francione, tiene seis principios primordiales:

1. Los animales nohumanos tienen el derecho a no ser tratados como propiedades de los humanos.

Es un derecho fundamental para la posesión de otros derechos, porque no pueden ser reconocidos si son propiedades de los humanos. Las propiedades o cosas no tienen derechos ante la ley. Esto implica que debemos rechazar su estatus de propiedad y todo uso o explotación que se haga de ellos.

2. Las campañas bienestaristas y las campañas monotemáticas son moralmente objetables y en la práctica ineficaces.

[Si aplicamos el principio de igualdad]

Si estamos de acuerdo que no es moralmente aceptable regular la esclavitud humana, porque viola la dignidad de los humanos e implica tratarlos como cosas, entonces por la misma razón es objetable si las víctimas son nohumanos. La especie es irrelevante.

3. El veganismo es un imperativo moral, si los demás animales tienen el derecho a no ser tratados como propiedades, entonces no podemos justificar moralmente usarlos o tratarlos como mercancías para nuestros fines. Si no somos veganos, seremos participes de la explotación animal y estaremos violando su derecho fundamental a no ser tratados como propiedades.

4. La única característica o facultad moralmente relevante, para que un animal tenga el derecho fundamental a no ser tratado como propiedad, es la capacidad de sentir. La cognición o el grado de raciocinio es irrelevante, porque no interfiere en los intereses de los animales ni en su propio valor moral.

5. Se reconoce la relación inextricable (difícil) entre los derechos humanos y los derechos animales. Rechazamos el especismo porque excluye a los demás animales del universo moral y legal a causa de la especie, el cual es un criterio irrelevante, al igual que el racismo o el sexismo. Se trata de justicia elemental, no hay coherencia ni sentido si nos oponemos a una determinada discriminación arbitraria, pero al mismo tiempo somos partícipes de otras.

6. La adopción de la no-violencia en el movimiento por los Derechos Animales. El problema con el que estamos lidiando no va a ser solucionado con violencia, la violencia trae más violencia.

¿Qué es el veganismo?

Es un principio ético que rechaza la explotación de los demás animales para fines humanos. El término fue creado por Donald Watson en 1944 para diferenciar el vegetarianismo (que es una dieta) de un principio que se abstuviera del consumo absoluto de animales no humanos. La definición oficial fue aclarada por Leslie Cross, publicada en 1951 por la Vegan Society. El veganismo busca la liberación de los demás animales de la dominación humana.

El veganismo reconoce el valor intrínseco y la condición de persona de los animales no humanos. Es un principio que da tratamiento al prejuicio especista: la creencia de que el resto de animales existen para nuestro servicio. Quienes asuman dicho principio son veganos, todo lo demás es simplemente coherencia. Los veganos rechazamos la explotación de los animales no humanos, por tanto en nuestra vida cotidiana no somos partícipes de la causa directa de su explotación.

El veganismo es una extensión del principio de igualdad; los intereses iguales o similares deben ser tratados de la misma manera, sin importar la raza, sexo, condición económica o especie del individuo. Ellos poseen los mismos intereses básicos que los humanos: el interés por vivir, el interés por no sufrir y el interés por vivir en libertad, por tanto, no hay razón para negarles los mismos derechos básicos que reconocemos en los humanos, si son los mismos intereses.

¿Son malas personas quienes usan o explotan a los demás animales?

Los humanos que explotan a los demás animales no son malas personas o tienen una maldad intrínseca. Fueron educados o adoctrinados en la cultura especista, de igual manera como fueron educados los racistas o sexistas. Tal como mediante la educación son inculcados los prejuicios, por medio de la educación pueden erradicarse. Por tanto, para abordar el problema del especismo en nuestra sociedad, así como de cualquier otro prejuicio, es necesaria la educación moral.

Si queremos liberar a los demás animales de la opresión humana, lo primero que debemos hacer es educar que ellos no son medios, cosas o recursos para nuestros fines. Esto puede ser comprendido por cualquier persona que esté interesada en esta cuestión, para alguien que le importe realmente los nohumanos, necesariamente aplicará una coherencia. Esto es fundamental, porque la gente no hará cambios si sigue creyendo que los animales no humanos existen para nuestro servicio, sus acciones o decisiones tienen relación con su mentalidad. Por tanto, si cambiamos la mentalidad que hace creer que el resto de animales sólo existen en el mundo para satisfacer nuestros deseos, lo lógico es que la explotación nohumana sea abolida.

¿Cuál derecho deberíamos considerar en los animales no humanos?

Existe un prejuicio que hace creer a la gente que los demás animales sólo existen en el mundo para servir a los humanos, esta creencia se refleja en el estatus de propiedad que padecen. Ese estatus de propiedad hace imposible que las leyes puedan abolir su esclavitud o explotación, ellos son considerados como meras cosas o recursos para nuestros fines. Por tanto, para que las leyes realmente tengan un efecto abolicionista sobre los demás animales, debemos eliminar la mentalidad que lo origina.

El profesor y abogado estadounidense Gary Francione en su libro Introducción a los Derechos Animales, postula que los demás animales tienen un derecho fundamental a no ser tratados como propiedades de los humanos. Es un derecho fundamental porque es una condición previa para la posesión de más derechos. Su estatus de propiedad no permite que sus intereses sean considerados, siempre tendrá conflicto con los intereses del propietario y es protegido por el derecho de propiedad. Si tomamos en serio sus intereses y reconocemos que ellos no son cosas u objetos, entonces debemos reconocerles éste único derecho. Si los humanos tienen el derecho a no ser tratados como propiedades (esclavos o meras mercancías) ¿por qué negar ese derecho fundamental en los demás animales? Si aplicamos el principio de igual consideración, estamos obligados moralmente a considerar sus intereses con el mismo peso que tomamos los nuestros.

Los animales no humanos no dan su consentimiento para que los utilicemos para nuestros fines, ellos no quieren ser pruebas de experimentos, trabajos forzosos o ser masacrados en los mataderos. Ellos no tienen interés en ser tratados como propiedades de los humanos, ellos no quieren ser sometidos contra su voluntad. Negar el derecho fundamental a no ser tratado como una propiedad, es una discriminación arbitraria que no está justificada moralmente y además es una flagrante violación al principio de igualdad.

¿Cuál es la diferencia entre el vegetarianismo y veganismo?

El vegetarianismo es una dieta que se abstiene de consumir productos de origen animal, de forma parcial o total. Las motivaciones para adoptar esta dieta pueden ser asuntos de salud, medio ambiente, los demás animales, entre otras. Por su parte, el veganismo es un principio ético que rechaza toda forma de explotación animal no humana: busca la liberación del resto de animales de la dominación humana.

Un vegetariano puede no consumir ningún producto de origen animal, pero esto no lo hace ser vegano necesariamente, porque ser vegano implica reconocer la condición de persona de los demás animales, por tanto, hará lo posible por rechazar su participación en la explotación animal no humana. Sucede algo similar con la gente que no participa en la violación de los derechos de los homosexuales o las mujeres, no todos entienden y aceptan los principios morales como la igualdad o de igual consideración, pero lo hacen por otros motivos que no tienen relación a la ética. Esto no quiere decir que los vegetarianos apoyen de forma consciente la explotación de los animales no humanos, pueden estar en una etapa de transición al veganismo.

El veganismo es un principio ético que rechaza la dominación humana hacia los demás animales, todo lo demás es simplemente coherencia.

¿Los veganos son radicales y agresivos?

Toda idea que cuestione lo establecido, las leyes o lo tradicional, en un principio será considerado como agresivo o ridículo. Históricamente ha sucedido con las minorías o con los abolicionistas de la esclavitud humana.

Se suele decir que los veganos tenemos una postura extremista o radical. Además, se nos acusa de imponer nuestras ideas a otros. Al respecto, cabe precisar algunas cuestiones. Primero, cuando aseveran que un vegano es “radical”, lo hacen atribuyéndole una connotación negativa a dicho concepto, no se tiene en cuenta su verdadero significado. Ser radical significa propender a atacar la raíz de un problema, y no sus consecuencias. En ese aspecto, efectivamente, los veganos somos radicales. Por otro lado, cuando nos dicen que tratamos de imponer a otras personas nuestras ideas, ignoran el hecho que desde el especismo ellos imponen daño a seres inocentes que no pueden defenderse, a ser sometidos a esclavitud y, entre otras consecuencias, a su asesinato.

Es necesario precisar que el veganismo no es un estilo de vida, sino un principio ético: es un deber moral. De la misma manera que estamos obligados moralmente a respetar a las mujeres, a los homosexuales, a los humanos de piel negra, o a cualquier ser humano sin distinción, estamos obligados a respetar a los demás animales; porque al igual que los humanos, valoran su vida, su integridad y libertad, aunque nadie más lo hiciera.

Existen veganos agresivos, así como también existen defensores de los derechos humanos que son agresivos cuando se trata de la violación de los derechos humanos. Pero esto no es un problema del veganismo en sí mismo ni de la defensa de los derechos humanos, sino de quienes lo defienden, las estrategias o el tipo de activismo que utilizan para educar a la gente sobre los derechos de los individuos vulnerados.

¿Es compatible la práctica del veganismo en nuestra vida diaria?

Absolutamente. De igual forma como es compatible respetar a las mujeres, a la gente de piel negra o a los homosexuales, también es compatible respetar a otros animales. Simplemente se requiere información para llevarlo a cabo.

En el ámbito de la alimentación, no hay ninguna necesidad de utilizar otros animales para obtener los nutrientes que requerimos. La alimentación vegana está respaldada por numerosas instituciones o asociaciones de la salud, entre ellas, la AND (American Nutricion and Dietetic) la más importante del mundo, que reúne a más 75 mil profesionales de la salud. Se ha respaldado de forma científica la alimentación vegana, sólo requiere una planificación adecuada e informarse de manera básica sobre nutrición.

En el ámbito de la vestimenta, entretención o consumo de productos testeados, es completamente reemplazable por productos sintéticos, orgánicos o actividades que no involucren la utilización de animales no humanos. Por tanto, no existe una necesidad real de explotarlos y aunque existiese una necesidad, no está justificado moralmente someterlos a nuestra voluntad, de la misma forma como no está justificado someter a humanos, aunque esto signifique beneficiarnos.

La igualdad debe expandirse hacia los demás animales

Lo único relevante para considerar moralmente a alguien, es su capacidad de sentir. La sintiencia nos hace distintos de las cosas u objetos, nos hace poseer consciencia de nosotros mismos y de lo que nos rodea. Pero a pesar de que la sintiencia y la conciencia está demostrada o deducida en la mayoría de los animales no humanos, se les trata como algo que no son: cosas o recursos para nuestros fines.

Si realmente nos tomamos en serio el principio de igualdad, no deberíamos hacer discriminaciones en función de la especie. La especie no tiene relevancia moral, es una abstracción que usamos para identificar a individuos evolutiva o genéticamente distintos.

“Todos los días, se asesinan millones de animales nohumanos. Se somete a miles de millones de animales nohumanos anualmente a un dolor, sufrimiento y angustia enormes”

Si crees que el resto de animales no son meros objetos para fines humanos, entonces hazte vegano.